¿QUE ME PUEDO LLEVAR DESPUES DE VENDER MI CASA?

Son muchas las situaciones en las que uno se ve involucrado en esta apasionante profesión de asesor inmobiliario, pero en cierta ocasión me tocó vivir una totalmente insólita.

Una agradable pareja de mediana edad me llamó para contratar mis servicios de intermediaria en una negociación inmobiliaria que tenían en mente.

Se trataba de la venta de un bello apartamento, excelentemente ubicado en el noreste de Caracas y con una vista espectacular de la ciudad. Aunque no era nuevo, el inmueble estaba muy bien mantenido y, a pesar de requerir reforma, lucía muy atractivo.

 

De inmediato acepté vender la vivienda. Al hacerlo, les pregunté, como siempre hago, qué se quedaba y qué se iba, y ellos me explicaron que se iba todo menos lo que estaba en la cocina, es decir, el mobiliario completo, incluido el extractor, la estufa y el fregadero con su grifería, y que también se quedaban la nevera, el microondas y el lavaplatos (o lavavajillas, como se dice en España).

 

Después de doce visitas, el apartamento se vendió a un señor que era tan educado y agradable como la pareja vendedora, con quien la negociación transcurrió con total fluidez.

Cuando le mostré el apartamento le indiqué claramente que se iba todo menos lo que estaba en la cocina, tal como me lo habían explicado los propietarios, pero que no se quedaba nada más. De inmediato el señor mostró interés, pero sí les manifestó a los propietarios, como un argumento para negociar el precio, que el apartamento necesitaba una reforma que él haría y que, por tanto, pasaría una oferta por la propiedad.

La propuesta del señor fue aceptada sin mayor problema. Suscribimos el contrato de arras a la semana y un mes después estábamos todos felices firmando la venta del apartamento, sin contratiempo alguno, hasta una hora después de habernos despedido, cuando me llamó el comprador, estupefacto, diciéndome que los vendedores le habían saqueado el apartamento y que, por favor, fuera inmediatamente para allá a ver lo sucedido.

Al abrir la puerta del otrora bello apartamento, el escenario era desolador. Los vendedores realmente habían desmantelado el inmueble. Lo primero que noté que faltaba era la manilla interna de la puerta principal, que era bastante estrambótica por cierto. Luego, al entrar, de inmediato se advertía la ausencia de los equipos de aire acondicionado que fueron removidos dejando una antiestética marca en donde se encontraban. De los baños, se habían llevado el mueble con su lavamanos, la grifería y el espejo, además de todos los accesorios, entiéndase toallero, portarrollo, jabonera y portacepillos con su vaso, así como también los cerramientos de la ducha (mampara), que eran de vidrio templado.

 

Los anteriores dueños también desmontaron todas las cortinas de la vivienda, las cuales usualmente se dejan porque son a la medida, pero sí dejaron tirados en medio de la sala algunos rieles que no servían. Una biblioteca empotrada, también a la medida, la habían desprendido sin cuidado alguno, dejando en la pared los agujeros producto del desprendimiento, que no tuvieron la delicadeza de reparar. Todas las lámparas de los techos, incluyendo las embutidas tipo “ojo de buey” y hasta los plafones más sencillos se habían ido, dejando solo huecos en la estructura. Las puertas de romanilla de los armarios de las habitaciones ya no estaban y hasta las tapas de los enchufes e interruptores de luz de todo el apartamento, que eran de marca, habían sido retirados.

Un verdadero saqueo era lo que habían realizado los vendedores, tal como lo calificó el comprador. Eso sí, la cocina la dejaron tal cual como habían dicho, intacta, con todos sus muebles y equipos.

Al final se llegó a un acuerdo después de dos semanas de llamadas y discusiones, varias amenazas de denuncias y demandas, y la intervención de los respectivos abogados de las partes, dejándonos a todos un muy mal sabor de boca.

Situaciones como esta se suelen presentar en ocasiones, aunque de manera esporádica, afortunadamente.

¿Qué se queda y qué se va?

Qué me puedo llevar de mi casa después de venderla es algo que, en principio, se determina en cada caso en particular, pues ello depende de lo que acuerden ambas partes, vendedor y comprador.

Ahora bien, si ambas partes no acuerdan nada, ¿qué es lo que se estila? Normalmente, lo que siempre se va, en primer lugar, son todos los efectos personales, como es lógico: ropa, libros, cosméticos, medicinas, joyas…, así como también todo el mobiliario de la vivienda, entiéndase por tal, recibo, comedor, sofás, mesas, sillas, camas, poltronas, escritorios, alfombras que no estén empotradas, artefactos eléctricos o pequeños electrodomésticos, línea blanca no empotrada (como lavadora-secadora), y todos aquellos bienes que se puedan mover y trasladar sin menoscabar su propia estructura o la del inmueble donde se encuentran, o sea, todo elemento que no esté adherido a la propiedad.

Usualmente, se quedan todos aquellos elementos que están adheridos o anclados al inmueble y que requieren maniobras complejas para ser desprendidos, no se pueden trasladar o remover fácilmente y, al hacerlo, provocan un deterioro de la estructura del inmueble y/o una depreciación en el valor de la propiedad en la que se encuentran instalados. En Derecho se les llama “bienes inmuebles por destinación”, ya que son bienes muebles (movibles) por su naturaleza, pero que, al ser adheridos o anclados a un inmueble, pasan a ser accesorios de él y necesarios para su uso, por lo que se consideran inmuebles. Tal es el caso de todo el mobiliario de cocina con el fregadero, el extractor y la estufa (incluyendo el tope o encimera); las piezas sanitarias, los accesorios y muebles de baño empotrados con sus topes, lavabo, grifería y espejos; todas las puertas con sus respectivas manillas o pomos y cerraduras (ya sean puertas de habitaciones, de duchas, de closets o la puerta de entrada de la calle); los enchufes e interruptores de luz con sus tapas; las lámparas embutidas tipo “ojo de buey”, los calentadores de agua, los suelos, los aires acondicionados, etc.

También se deben quedar, obviamente, todas aquellas mejoras o elementos que usted ofreció en el anuncio en el que publicitaba el inmueble para hacerlo más atractivo. Por ejemplo: “Hermosa cocina totalmente equipada”, debe dejar la cocina completa con todos sus electrodomésticos de línea blanca porque usted así lo está ofreciendo en el anuncio.

Igualmente, suelen  quedarse, aunque no es imperativo (dependen de la decisión del vendedor), todos aquellos bienes muebles que están empotrados o instalados a la medida en el inmueble, pero cuya retirada no menoscaba su estructura o valor porque son elementos decorativos, no indispensables para la operatividad o funcionalidad del inmueble, como es el caso de las bibliotecas, escritorios y muebles empotrados a la medida, las estanterías o entrepaños anclados a la pared, etc.

Y, finalmente, hay ciertos bienes que usualmente presentan dudas, pues depende de la voluntad del vendedor o del acuerdo entre las partes si se quedan o se van, y lo ideal es dejarlo claro durante la negociación. Estos son: la nevera, el lavaplatos o lavavajilla, la lavadora, la secadora y el microondas (en cuanto a la cocina), las cortinas o persianas, las lámparas de techo o los apliques de pared, las bibliotecas o muebles a la medida, los espejos decorativos, entre otros.

 

Un acuerdo claro entre las partes

Analizando el caso anterior, es evidente que mis clientes vendedores no tenían ni idea de lo que es normal o simplemente actuaron de muy mala fe. Por ello, siempre lo recomendable es aclarar detalladamente qué se queda y qué se va a la hora de cerrar la venta de un inmueble y especificarlo en el contrato de arras o reserva que se firme al efecto, cuando en la negociación se suscriba algunos de estos documentos previos.

En casos en los que no existe firma de arras ni reserva, sino que la venta es directa en registro o notaría, el asunto es más fácil, porque la venta, la entrega del dinero y la entrega del inmueble son prácticamente simultáneas, y si usted visita la vivienda antes de la firma y no está de acuerdo con lo que se queda y lo que se va, puede negarse a firmar la venta y realizar el pago. Por ello, es aconsejable, en cualquier caso, hacer un documento privado entre las partes en el que se detalle qué se queda en el inmueble.

Y, sobre todo, lo más recomendable siempre es inspeccionar el inmueble inmediatamente antes de la firma de la venta en el registro o notaría, a fin de comprobar que la propiedad se entrega según lo acordado y así evitar situaciones desagradables como la que vivió mi comprador en aquella negociación.

 

Consuelo Rocha – Chelo

 

HOME STAGING ¿REALMENTE FUNCIONA?

¿Usted cree que una mujer saldría a una fiesta en pijama, sin arreglarse, sin maquillaje, con el cabello recogido y la crema en la cara? ¿Verdad que no?

Para salir a una fiesta, a mostrarse en público, ella antes va a la peluquería a que le tiñan las canas, la peinen y le arreglen las uñas; luego, en su casa, se ducha y perfuma, se maquilla y se pone ese espectacular vestido nuevo que le costó un ojo de la cara, acompañado de unas hermosas joyas. Algunas mujeres incluso hacen dieta días antes o se colocan bótox, todo para verse bellas e impactar en ese evento tan especial, y, si andan buscando pareja, aún más.

Pues su casa es igual. Si quiere que cause impacto en la fiesta de la oferta y le salgan muchos pretendientes en el mercado de la demanda, arréglela y póngala bella para ese acontecimiento tan especial como es salir a la venta.

Eso justamente hace el home staging (HS), peina, maquilla, arregla y embellece la casa, para ponerla tan atractiva que los compradores se enamoren de ella y se vuelvan locos por tenerla lo antes posible y sin escatimar en el precio.

Home staging” significa “puesta en escena de una casa”. Consiste en preparar y acondicionar un inmueble para que luzca bello y atractivo para la venta. Se trata de una técnica de mercadeo inmobiliario utilizada por los agentes de bienes raíces que busca mejorar la imagen de una vivienda, haciendo los cambios necesarios y utilizando los muebles apropiados al espacio, los detalles y complementos claves, buscando imprimirle el estilo que es tendencia y que más llama la atención del público comprador, para que su casa se vea de revista, atraiga a la mayor cantidad de compradores, y se venda más rápido y al mejor precio.

El HS crea una ilusión de casa ideal. No se trata de decorar o reformar la casa, sino de hacerle pequeños ajustes claves a bajo costo para adaptarla a las tendencias del mercado, a lo que está de moda y que le gusta a la gente. Si la casa está vacía, trata de ambientarla y darle escala y calor de hogar. Si la casa es antigua, procura actualizarla y hacerla lucir más nueva y moderna. Se puede trabajar con los mismos muebles, tan solo quitando lo que sobra o desmejora y afea la casa, haciendo pequeños cambios y agregando detalles y toques de tendencia, para hacerla lucir espectacular con muy bajo costo.

               

Consta de una serie de técnicas o pasos claves para lograr el objetivo (ver mi artículo: https://rochainmuebles.com/8-pasos-para-vender-una-casa-rapido-y-al-mejor-precio/), como son:

  1. Vaciar y despersonalizar el inmueble
  2. Recoger, ordenar y limpiar
  3. Reparar, arreglar y pintar
  4. Redecorar y adornar para la venta.
  5. Iluminar

El home staging tiende a confundirse con la reforma o con la decoración, pero son disciplinas totalmente distintas.

No es reforma

El home staging se diferencia de una reforma por:

  1. Su objeto. La reforma consiste en cambiar o renovar la estructura del inmueble. Tiene que ver más con la construcción de la casa, mientras que el HS tiene que ver con los muebles y la decoración. Es verdad que un buen home staging puede requerir hacer algún pequeño trabajo de albañilería, pero de muy poca envergadura, como colocar una cornisa de pladur o yeso, un suelo o sustituir el mueble lavabo de un baño, pero nada que cambie ni renueve la estructura del inmueble.
  2. La envergadura de su ejecución. La reforma no solo requiere una planificación, sino, además, una serie de actividades previas a su ejecución, como son la elaboración de un proyecto arquitectónico y su aprobación por la autoridades municipales, contratación de diferentes profesionales, trámites, licencias y permisos, el pago de impuestos y tasas, etc. En home staging nada de eso existe.
  3. El tiempo requerido. La reforma suele llevar mucho tiempo y, dependiendo de su magnitud, pueden ser varios meses, mientras que el HS es algo bastante inmediato.
  4. Los costos. Indudablemente, esta es la diferencia más importante entre ambos, el monto de la inversión. Por mucho que se haga, la inversión en el home staging es mínima, mientras que la de una reforma es elevada, por muy poco que se haga.
  5. Las molestias. Esta es otra diferencia importante entre ambas. En el HS no hay obras, ni demoliciones, ni polvo, ni construcción, ni escombros, ni obreros, si acaso algún pintor o albañil eventual. Y como, además, es tan rápida, se puede hacer con la gente viviendo dentro sin alterar para nada la rutina diaria ni causar prácticamente molestia alguna, lo que no ocurre con la reforma.

No es decoración

El home staging se diferencia de la decoración en:

  1. Su La decoración consiste en amoblar y equipar totalmente una casa de manera armoniosa y equilibrada para que se vea agradable. El HS consiste más en adornar la casa con buen gusto, bellos accesorios y detalles de diseño, pero pocos muebles (incluso pueden ser lo que ya están), para que proyecte una imagen impactante.
  2. El estilo. La decoración se trata de poner la casa a gusto del propietario, imprimiéndole su sello personal, mientras que en el home staging intenta ponerla agradable y llamativa para un público en general, según lo que es tendencia en decoración, por lo que el estilo debe ser lo más neutro y de actualidad en el mercado.
  3. Los costos. Como la decoración requiere amoblar y equipar totalmente una casa, los costos son elevados, mientras que el HS se trata más de adornar las casa con buen gusto, y bellos accesorios, pero pocos muebles, o muebles de cartón, adornos y detalles claves que proyecten la ilusión de casa ideal, por lo que es menos costoso.
  4. Su finalidad. La decoración busca poner la casa agradable y cómoda para que su propietario viva a gusto en ella, mientras el home staging busca poner la casa atractiva para el público en general, de manera de venderla más rápido y a mejor precio.

Esto es reforma

         

Esto es home staging

   

Y esto es decoración

¿Cuánto cuesta hacer home staging?

Los costos suelen ser bajos porque no se trata de invertir en la vivienda, se trata de ingenio, diseño y buen gusto, de saber embellecer el espacio con poco, por eso generalmente lo hace un profesional especialista en home staging que ha estudiado y sabe combinar piezas, elementos y materiales para crear el efecto deseado con poco dinero.

El especialista en esta profesión se llaman home stager y algunos ofrecen el alquiler de los muebles o el uso de muebles de cartón que se cobran aparte de sus honorarios, si se requieren. También son aparte los gastos por concepto de reparaciones, arreglos o cambios que haya que efectuarle a la vivienda.

Los honorarios de un home stager suelen variar dependiendo del tamaño y estado de la vivienda. Lo usual es cobrar un porcentaje sobre el precio de venta, que generalmente es del 1%, de manera que, si el precio de la vivienda es 100.000, los honorarios serían 1.000, aunque algunos pueden fijar una tarifa fija, eso dependerá de cada profesional y de la negociación a la que llegue con el cliente.

 

Pero… ¿realmente funciona?

Seguramente a estas alturas se estará preguntando si realmente con el home staging logrará vender su vivienda más rápido y a mejor precio.

La respuesta la dará usted mismo.

Si tuviera que comprar una casa y le ofrecieran estas dos, la primera en 200.000 € y la segunda en 230.000 €, ¿cuál visitaría primero?

   

Esta propiedad es la misma, antes y después del home staging. La transformación la hice en  1 semana. Se puso el suelo de tarima o flotante, se pintaron dos paredes de gris y se colocaron unos pocos muebles con las lámparas, los cuadros, los adornos y una planta. La inversión en suelo, pintura y todo el mobiliario fue 900 €, y los honorarios por el home staging fueron 2.000 €. Inversión total: 2.900 €.

Resultado:

La vivienda se vendió en tres semanas y 30.000 € por encima de su precio de mercado para casas como esa en la zona. O sea, que con una inversión de 2.900 € (9,6 % de la ganancia) se ganaron 30.000 € (un 16,66 % por encima de su valor medio de mercado en la zona.)

Por eso en las promociones nuevas siempre hay un piso o apartamento modelo, una vivienda piloto para visitar, arreglada con pocos muebles, básica y neutra, pero suficientes para ambientar la vivienda y dar idea de hogar, para crear en el comprador la ilusión de su casa ideal.

¿Qué le parece ahora?

¡Realmente sí funciona el home staging!

Consuelo Rocha – Chelo

8 PASOS PARA VENDER UNA CASA RÁPIDO Y AL MEJOR PRECIO

Este es el deseo de toda persona que decide poner en venta una propiedad: que se venda rápido y lo más cara posible, aunque, por supuesto, se desea más lo segundo que lo primero. Cuando una inmobiliaria recibe una propiedad para la venta, es común escuchar: “Ojalá tengamos suerte y la vendamos rápido, aunque yo no estoy apurado, lo importante es que se venda bien, que me paguen lo que yo aspiro”. Y eso a que aspira casi siempre es un precio por encima de la realidad.

Y la verdad es que no es fácil. Generalmente para vender rápido hay que bajar el precio y para vender caro hay que esperar. La manera de lograr ambos objetivos es que su propiedad supere a la media ofertada y que resalte sobre las demás, se distinga de las otras por su diseño y belleza. Sin entrar en la remodelación o reforma del inmueble, ni en una superdecoración de calidad, la técnica infalible para lograr esto es con un buen home staging.

Pero no todo el mundo puede o está dispuesto a contratar un especialista para que prepare y acondicione la propiedad para la venta. Es por ello que en este artículo vamos a dar las claves del home staging para vender una casa rápido y al mejor precio posible.

1.- Vacíela y despersonalice lo más posible.  

Esta es la primera clave, despejar los espacios y retirar la mayor cantidad de cachivaches, mobiliario y enseres. No es atractiva una vivienda llena de trastos o sobrecargada de muebles, cuadros, alfombras, adornos u otros objetos que muchas veces son anticuados. Retire los muebles viejos o feos, muy oscuros o demasiado grandes que se coman el espacio, quite todo lo que no sea necesario o que no resulte estéticamente agradable, así como aquellos objetos muy personales como fotos y recuerdos. Entonces si quiere vender su propiedad, vacíela para que los posibles compradores pueden apreciar los espacios y visiten una casa lo más neutra y minimalista posible.

             

2.- Recoja, ordena y limpie. 

Aunque esto parece algo obvio, es increíble la cantidad de gente que no lo hace. Ordenar no es poner todo apilado en un rincón o sobre un mueble, sino recoger y guardar las cosas en un lugar fuera de la vista y acomodar lo que esté sin arreglar. No es agradable visitar una casa y ver las camas sin hacer; la ropa y zapatos esparcidos por la habitación, los libros de los niños regados por la sala; la encimera de la cocina atiborrada de frascos, ollas, botellas y paquetes de comida; el fregadero lleno de platos sin lavar; el mantel sucio sobre la mesa; los paños de cocina manchados colgados de los tiradores; las toallas secándose en la puerta de la ducha, etc.

         

3.- Repare, arregle y pinte. 

¿Saldría usted a su trabajo tan pronto se levanta de la cama, sin lavarse los dientes ni la cara, sin peinarse, afeitarse o maquillarse, en pijama y con la crema facial puesta? No, ¿verdad? Antes se lava, se viste y se pone agradable para salir a la calle con buen aspecto. Lo mismo debe hacer con su casa. Antes de ponerla a la venta, corrija todos los desperfectos que tenga, más si son visibles. Quite las humedades, tape los huecos y grietas, repare la gotera del grifo, reponga las lámparas o bombillas que faltan, arregle el suelo que está rayado o que se levantó, ponga el tirador que se desprendió, cambie el espejo del baño que se rompió, etc. No hay nada que ahuyente más a un comprador que una filtración o una grieta. Y, lo más importante, pinte la vivienda, preferiblemente de blanco o colores muy claros, esto hará que luzca más nueva y amplia. Tenga en cuenta que cada problema que usted no solucione, no solo desanimará al posible comprador, retrasando la venta, sino que, además, será un argumento que él tendrá para bajarle el precio a su propiedad, aunque la vaya a reformar. Por ello, esmérese en darle buen aspecto a su inmueble para que no haya peros.

         

 

4.- Redecórela para la venta.

Si puede cambiar o incluir algunos muebles, piezas o detalles nuevos en la decoración para renovar y modernizar el aspecto de la casa, hágalo sin dudarlo, eso la revalorizará. Incluso puede hacer pequeñas reformas a muy bajo costo, pero que actualizan y le cambian la imagen a la vivienda por completo, en especial en lo concerniente a cocina y baños. Una mínima inversión se puede traducir en un considerable aumento de precio. Redecore el inmueble para hacerlo lo más atractivo posible. Una silla, una mesita, un cuadro o un mueble bonito, unas cortinas nuevas, unas lámparas llamativas o unos pequeños adornos de diseño, incluso algo tan simple como una planta o algún arreglo floral pueden darle al ambiente un toque especial y distinguido. Todo lo que pueda renovar, embellecer y mejorar el aspecto de su inmueble, suma y favorece el proceso de venta, tanto en tiempo como en precio. Recuerde que el amor entra por los ojos y mientras más bella ponga su casa, más la gente se va a enamorar y mejor precio estará dispuesto a pagar por ella.

     

 5.-  Ilumine.  

La luz es una condición de la propiedad muy valorada por los compradores. Dele luz a la casa como sea, con luz natural o artificial, pero jamás muestre una vivienda oscura y apagada, eso le quita brillo y alegría,  por ello, es muy importante que ilumine bien la vivienda. Si tiene buena luz natural, abra las persianas y cortinas y, además, encienda las luces y lámparas; ellas no solo le dan  vida y claridad al interior, sino que también decoran y le confieren un ambiente más cálido y hogareño.

   

 

6.- Saque buenas fotos.

La mayoría de las personas, e incluso a veces los mismos agentes inmobiliarios, les dan poca importancia las fotos. Y, sin embargo, son cruciales, al ser la vitrina que muestra el inmueble, la puerta de entrada a la venta que hace que el cliente llame para hacer la cita. Sin unas buenas fotos, las posibilidades de venta disminuyen considerablemente. Se dice que con la llamada ya se tiene el 50% de la venta lograda y la llamada se logra precisamente con un buen anuncio y unas excelentes fotos que enganchen.

Si usted no sabe o no cree poder hacer unas buenas fotos, contrate un profesional. Y no solo es importante la buena técnica y calidad de las fotos, también lo es preparar y embellecer el inmueble para la sesión de fotos siguiendo los mismos consejos explicados antes, preparando la casa como se hace con una modelo para un anuncio publicitario. La foto debe mostrar, sin cambios ni engaños, todo el potencial de la propiedad, sus fortalezas, espacios y luz, sus mejores ángulos, las más bellas estancias y sus más bonitos detalles. En mi artículo https://rochainmuebles.com/wp-admin/post.php?post=1640&action=edit doy algunas sugerencias básicas para tomar buenas fotos de los inmuebles.

 

7.- Haga la visita agradable.  

Hay pequeños detalles que parecen imperceptibles, pero que marcan la diferencia e influyen en el ánimo y la impresión del comprador. Recuerde que la primera impresión es la que cuenta:

  • Olor agradable. Procure que la casa huela bien, si no es así, ventile antes o compre un ambientador.
  • Temperatura adecuada. Enfríe o caliente la vivienda dependiendo de la necesidad, así al llegar las visitas la sensación será confortable.
  • Ambiente tranquilo y relajado. Apague la televisión o la música; si hay niños, procure que no griten; si hay perros, que ladran, guárdelos; si hay ruido en la calle, procure no abrir mucho las ventanas.
  • Puntualidad y amabilidad. No haga esperar a los posibles compradores y sea amable y paciente con ellos, eso les hará la experiencia agradable.

   

8.- Ponga un precio real.

Este es otro punto de suma importancia en una venta inmobiliaria. Si bien con estas técnicas se busca vender el inmueble a un mejor precio, es importante que se ubique en la realidad y no aspire a imposibles. Todas las propiedades, por muy espectaculares que queden, tienen un precio tope o máximo que determina el mercado, basado en distintos factores como su ubicación, la edad y calidad del edificio, el lujo y las comodidades que ofrece, etc. Pasado este tope, su propiedad se vuelve invendible, pues con esa misma cantidad se pueden comprar inmuebles mejores que el suyo. Entonces, no pierda la perspectiva de la realidad. Si el precio medio de su vivienda por la zona es de 100 y el mejor precio posible que usted puede aspirar después de embellecerlo es de 120, no pida 150, que es lo que cuestan las viviendas como la suya, pero en una zona mejor. Así funciona el mercado, evite tratar de cambiarlo para ahorrarse frustraciones y demoras innecesarias.

 

Consuelo Rocha – Chelo

¿CÓMO TOMAR BUENAS FOTOS PARA VENDER UNA CASA?

La primera impresión es la que cuenta y, en materia de venta de inmuebles, esta es una verdad absoluta.

Sin embargo, muchas personas, incluso agentes inmobiliarios, no le dan importancia alguna a las fotos, que toman rápido y de cualquier manera, sin dedicarles tiempo ni prestarles atención a los detalles más básicos. Esto es un error garrafal.

Las fotografías son un elemento clave en la venta de un inmueble, pues son lo primero que el cliente ve y de ellas dependerá el número de interesados en la propiedad. Es difícil que unas fotos oscuras, borrosas, descuadradas o mal tomadas llamen suficientemente la atención de los posibles compradores al punto de hacerles visitar una propiedad, lo cual restringe considerablemente el número de candidatos. En caso de que alguno se interese en conocerla, quizá por su ubicación, precio o características, no lo hará con el interés y la emoción suficientes. Al contrario, probablemente estará predispuesto a encontrar una propiedad desagradable y deteriorada, lo cual le restará ánimo de compra y le limitará a usted y a su agente inmobiliario las posibilidades de lograr una buena venta

Conozca los trucos para capturar imágenes que atraerán a los potenciales compradores de su propiedad inmobiliaria y procure el éxito de su venta utilizando fotos de calidad. Para ello, le hemos preparamos doce recomendaciones que le ayudarán a lograr imágenes vendedoras.

  1. Disponga de un equipo con buena resolución y flash.

Asegúrese de que su cámara o teléfono hace buenas fotos. No tiene que ser profesional ni de última generación, basta con un celular o móvil sencillo, pero capaz de tomar fotos con un nivel de resolución adecuado y que disponga de flash. Lo importante es que las fotos tengan una resolución óptima, buena luminosidad y foco, y que el flash este encendido en espacios internos.

  1. Ilumine

Encienda absolutamente todas las luces del inmueble a fotografiar, aunque sea de día, en especial, las luces de baños, pasillos y espacios cerrados. Una buena claridad es fundamental a la hora de mostrar una propiedad, además de que las luces son decorativas y dan un ambiente cálido al lugar.

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  1. Ordene.

Recoja y ordene todas las estancias que va a fotografiar, no hace falta limpiar, el polvo no se ve en la foto, pero el desorden, sí. Despeje el espacio, acomode las cosas en su lugar, retire las que estén en el medio y todo lo que estorbe a la vista. Por ejemplo, camas sin arreglar, libros sin recoger, ollas sobre la estufa, platos sobre la mesa, paños de cocina colgados en los tiradores, recipientes de basura a la vista, toallas secándose en la puerta o en la cortina de la ducha. También preste atención a los detalles: enderece los cuadros, acomode los cojines, retire los manteles, recoja los frascos de encima del lavabo, etc., pues aunque todas esas son cosas comunes en un hogar, en las fotos lucen fatal.

  1. Ubíquese correctamente.

Fotografíe desde las esquinas, lo más alejado posible de la zona que quiere mostrar y trate de abarcar toda el área a fotografiar. De esta manera, conseguirá que las estancias parezcan más grandes y se aprecie mejor el espacio.

  1. Encuadre.

Encuadre correctamente la foto al tomarla. Las líneas verticales deben aparecer perfectamente verticales. Las ventanas, columnas y marcos de las puertas deben aparecer rectas en la foto, no torcidas. Igualmente, fotografíe a la altura de sus ojos en línea recta. No haga fotos hacia arriba, con mucho techo y poco suelo, o, al contrario, pues no se apreciará adecuadamente el espacio.

  1. En horizontal preferiblemente.

Si es posible, tome las fotos siempre con la cámara en posición horizontal, pues de esta manera abarca mayor visual, que es lo ideal, a menos que lo que va a fotografiar sea un elemento vertical como un edificio, una puerta o una ducha.

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  1. Evite las contraluces.

Fotografíe con las ventanas a un lado o a su espalda. Evite capturar imágenes con la luz de frente, pues esto hará que todo el interior salga oscuro. Si no es posible, cierre las cortinas para suavizar la luz. Tampoco fotografíe con el sol de frente, pues igualmente la imagen saldrá oscura.

  1. Céntrese en los espacios.

En las fotos no deben aparecer personas. Se fotografían espacios, no gente. Las imágenes tampoco deben enfocarse en objetos concretos, como una lámpara, un cuadro, una pared o una puerta sin finalidad alguna y sin mostrar nada más del espacio. No olvide que está mostrando el inmueble.

  1.  Repita.

Tome muchas fotos del mismo espacio, tanto repetidas de un mismo ángulo como desde diferentes puntos. La finalidad es tener suficiente material para poder seleccionar las mejores fotos. A veces una imagen sale borrosa, movida, oscura, y si es la única que tenemos, perdimos entonces esa visual.

  1. Muestre.

Saque fotos a todos los espacios, en especial los de mayor interés para el comprador como son la cocina y los baños. No trate de engañar al cliente escondiendo estancias o mostrando fotos trucadas o retocadas que creen en el interesado una expectativa que no es real. De todas formas, al visitar el inmueble el posible comprador verá la realidad y entonces se puede sentir defraudado y desistir de la propiedad.

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  1. Pero primero muestre lo mejor.

Lo que sí es importante es comenzar exhibiendo lo más atractivo de la propiedad, mostrando primero aquellas imágenes en las que se presenta lo mejor y más bonito del inmueble, para así enganchar al cliente, y dejando para el final lo menos atractivo. Así, la fascinación inicial atenuará el desencanto que le puedan causar los otros ambientes menos agradables, pero siempre mostrándolo todo.

  1. Exteriores.

Es recomendable mostrar el exterior del inmueble para evitar sorpresas. Aunque no sea lo más bonito, igualmente el cliente lo verá en persona al realizar la visita, y es preferible que cuando vaya a conocerlo ya sepa con lo que se va a encontrar. Al tomar la fotos del exterior de la propiedad, bien sea edificio o casa, es importante hacerlo lo más alejado posible y en diagonal, de manera de poder abarcar la totalidad de la edificación.

Por último, seleccione con cuidado la imagen más llamativa como foto de portada, la mejor, pues esa es la que verá el posible comprador, es la carta de presentación de su inmueble y la que captará la atención del cliente para que ingrese a ver el resto de las fotos de la galería, a fin de hacer la cita para la visita. De esa foto depende, en buena medida, el éxito de su venta.

CONSUELO ROCHA – CHELO

DOMÓTICA

¿Alguna vez ha oído hablar de Domótica?  ¿Le suena esa palabra?  Seguramente que no, pues muy poca gente la conoce, pero si le hablan de vivienda inteligente o internet de las casas tal vez sí sepa de lo que se trata. La domótica es eso, es la aplicación de la tecnología en el hogar para automatizarlo, o mejor aún, la automatización del hogar. Si nunca lo ha escuchado en la calle pronto lo oirá con frecuencia pues es un término de gran auge en la actualidad.

Etimológicamente hablando el término domótica viene de domus (que significa casa en  latín ) y tica (de automática, palabra en griego, ‘que funciona por sí sola’). Entonces la domótica es el conjunto de sistemas tecnológicos orientados a automatizar una vivienda, susceptibles de ser controlados tanto desde dentro de la vivienda como desde fuera. Se le conoce como viviendas inteligentes porque están programadas para autogestionarse.

También se emplea este término para designar a la disciplina que se dedica justamente a la aplicación de la tecnología, la informática y la electrónica al hogar.

Su utilidad es muy variada, y se aplica en diferentes áreas como la gestión de energía (principalmente en lo que se refiere al ahorro de la misma), la seguridad, las comunicaciones y el confort, confiriendo a los habitantes de una vivienda mayor bienestar en el hogar, ya sea programando las funciones automáticamente a través de una central o red común o comandando las tareas a distancia, desde fuera de la vivienda, mediante un mando o control o a través del teléfono móvil, todo ello gracias a la conectividad, el uso de redes y el internet.

Casa Inteligente, Casa, Tecnología, Multimedia

En la actualidad neveras capaces de saber cuándo hace falta realizar la compra de ciertos productos, robots de limpieza que se programan solos para limpiar las habitaciones, centralitas que regulan la calefacción y la iluminación según la época del año, la temperatura exterior y la hora del día, electrodomésticos y equipos que se encienden o se apagan solos y una infinidad de funciones que facilitan y hacen agradable el día a día en el hogar.

En el área de gestión eficiente y ahorro de energía es útil para la climatización de ambientes con el uso de un termostato, control de toldos y persianas eléctricas, encendido y apagado de electrodomésticos que realicen las funciones del hogar, conexión o desconexión de equipos de uso no prioritario en función de la tarifa por consumo eléctrico en un momento dado, control de la iluminación en el hogar, administración de riego, agua y gas, entre otras funciones.

En cuanto a la seguridad nos ayuda a proteger el hogar tanto de delincuentes e intrusos como de accidentes mediante el uso de alarmas de intrusión, cámaras de seguridad, detectores de incendio (detector de calor o de humo), detectores de gas, escapes de agua, alerta médica y teleasistencia, cierre automático de puertas y ventanas y muchas más.

Igualmente, a través de los sistemas o infraestructuras de comunicaciones que posee el hogar podemos comunicarnos con familiares y amigos, hacer tareas desde la casa como trabajar o comprar, disponer de teleasistencia y telemantenimiento, informes de consumo y costes, gestión del dinero y de las cuentas bancarias, utilización de intercomunicadores, teléfonos y videoporteros, todo sin trasladarse ni moverse de casa.

El confort es una cuestión en la que pone especial énfasis la domótica para brindar a sus habitantes tranquilidad, relax y la mejor calidad de vida. Se imagina habitar sólo y llegar a su casa en pleno verano luego de un largo viaje y con un calor sofocante y apenas entrar encontrar la casa fresca, el aire acondicionado funcionando,  las luces encendidas, las persianas abiertas, música en el ambiente, el café recién hecho, la comida lista en el horno y todo esto con un mínimo consumo energético?  O estar de viaje a kilómetros de distancia y poder activar la alarma, conectar las cámaras o apagar el aire acondicionado que por descuido dejó encendido al salir?  Todo esto es posible gracias a la domótica.

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También las personas discapacitadas y de la tercera edad se ven beneficiadas con estos sistemas que ponen a su disposición instalaciones de control remoto del entorno que favorecen su autonomía personal y suplen o ayudan a sus limitaciones funcionales o discapacidad. Entre esos usos podemos encontrar: El control y activación de servicios como el agua, energía eléctrica, gas, aire acondicionado o caldera; el monitoreo y vigilancia remota de estas personas a través de cámaras; la transmisión de la información del usuario con sus familiares o cuidadores de forma constante y automatizada; posibilidad de enviar mensajes de emergencia o activar alarmas en caso necesario

Como vemos las aplicaciones son casi infinitas pero con un objetivo común: Facilitar la organización de la vida cotidiana, con seguridad y economía, permitiendo al usuario vivir más cómodamente según sus necesidades y deseos.

CONSUELO ROCHA – CHELO